sábado, 8 de septiembre de 2007

Camada de Boris y Linda

Bueno, pues aquí estoy otra vez, para contaros cómo fue el que Boris se hiciera papá.

Os acordáis de él, ¿no?. Era esa preciosa bolita de pelito color crema, que salía en las fotos de Perla y su camada.

¿Os pongo una foto de él, mejor?

A ver... ¿qué tal ésta?



Pues sí, Boris creció y se convirtió en un precioso gato.

Con el tiempo, empezó a sentir deseos de "irse de gatas" y mi cuñada tenía miedo de perderlo en una de sus escapadas. Aunque lo tenía dentro de la casa, vigiladito, todos sabéis que sólo hace falta dejarte la puerta abierta un segundo y el gato sale disparado como una flecha... sobre todo si tiene interés en hacerlo!

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En un par de meses o tres, más o menos, nacieron los guapísimos gatitos de ambos:

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Fueron 5 gatitos: 2 atigraditos de color cobre/negro y 3 grises también atigrados.

La gatita que véis en el centro de la foto, de color negro/cobre, con la naricilla color crema, es Cora. El gatito color cobre/negro que está a su izquierda, es Duncan. De los grises, una se llamó Alba, otra Belinda y otra Iluminada.

Esta fue una camada de hembras en su mayoría!. Sólo Duncan salió macho.

La mamá, Linda, con su niños, muy protectora.

Y más fotitos...

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Mi cuñada tenía una seria duda sobre qué gatita quedarse, para que le hiciera compañía a su papi, Boris. Y estaba eligiendo entre esta Cora y Alba.

La de aquí abajo es Alba

También es una belleza, ¿verdad?. Alba salió una gatita muy pequeñita de tamaño.
Luego os pondré algunas fotos más de ella.

Aquí tenéis más de la camada, un poquito más mayores. Yo no dejaba la cámara descansar.
En cuanto veían que se estaban quietos o jugando, iba a hacerles alguna foto.


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Alba y Duncan posando. Qué tiernecitos eran...

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Qué guapete, mi Duncan, madre mía !!!. (Este me lo quería quedar yo, pero mi madre ya decía que teníamos suficientes gatos. Aún así, estaba también enamorada de él).

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Y aquí estoy yo con ellos. ¿Podéis ver la gatita gris, delante, en la foto de la derecha?. Esa que tiene la machita color dorado en la cabecita... Bien, pues ella es Iluminada. En mi casa decíamos que esa "luz" en la cabecita era porque la había iluminado un rayito de sol, y que sería una buenaza. ¿Entendéis ahora por qué su nombre?-

Al final, después de una dura decisión, mi cuñada decidió quedarse con Alba. Me parece que su carácter se adecuaba más a ella. Os pongo una foto de Alba, un poquito más mayor.

Siento que la foto haya salido tan quemada, pero me parece que entre la luz y flash...

Alba es una gata buenísima. Como he dicho ya, pequeñita de tamaño. También es tímida como su madre y maulla muy flojito. Cuando ve a los extraños, se asusta. Es delicada y muy femenina.

Y si no me falla la memoria... esta gatita que véis en la foto de abajo es Belinda, de mayor. Sus dueños nos la trageron un día a casa para que viéramos lo guapa que estaba. A mí me recuerda a su madre, la misma carita redondita.

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La verdad es que se ha convertido en una gata guapísima!!.

Y este ha sido el reportaje de la camada de Boris y Linda. ¿A que tuvieron unos gatitos preciosos?.

Espero que os hayan gustado.

(Como nota: Sí, ya sé que un gatito de Linda, color negrito, se llamaba Duncan. Pero mi madre y yo nos dijimos al ver a este gatito, que nos recordaba mucho al otro. Por eso, decidimos llamarlo igual, ya que sabíamos que su futuro dueño le pondría otro nombre. Para nosotras siempre se llamará Duncan).

La segunda camada de Cris y Linda

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Criss y Linda tuvieron su segunda camada un par de meses después de que Perla tuviera a sus 7 retoños peludos.

Esta vez salieron todos los gatitos del mismo color, y fueron sólo 4.



Fue una gozada tenerlos pululando por la casa, tras los pasitos de Tommy y Ariel.


Nosotros nos movíamos con mucho cuidado, porque corrían por todas partes, y se metían entre las piernas como las balas. De repente veías cómo una bolita peluda cogía carrerilla y te pasaba por delante justo cuando tu empezabas a andar.


Menos mal que estábamos todos entrenados...








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¿A que salieron guapísimos?


Un día cogí a la más clarita de color, a la que llamé "Clarita" (que original, ¿no?) y la puse junto con la más oscura. Les hice una foto para que se viera la diferencia de tonos grises que sacaron los 4. Porque aunque parece todos iguales, nosotros los distinguíamos muy bien. Tanto verlos y manosearlos.... es normal.


Si no recuerdo mal, las dos eran gatitas.

Y esta otra foto es de uno de sus hermanitos.


Y esta foto ya la puse en la camada de Perla, pero es que están tan guapos todos juntitos....



Pues así se pasaban todo el dia: Durmiendo y jugando. Y nosotros disfrutando de ellos.

Tengo alguna foto más, de mi madre cogiéndolos todos juntos, como si hubiera ido al campo a coger manzanas!. Es muy graciosa.

A ver si me acuerdo un día, la escaneo y os la cuelgo.






Y de momento, eso es todo sobre la segunda camada de Criss y Linda!.

Quien la persigue... la consigue !!

Como digo en el titular... "Quien la persigue... la consigue". ¿A qué me refiero con eso?. Pues a nuestra historia amorosa entre Criss y Linda.

Después de cortejar a Linda desde que puso sus ojos de machote en ella (al principio, ojos de adolescente gatuno), Criss tuvo muy claro que Linda iba a ser su novia, su mujer... y la mamá de sus retoños.







¿Queréis ver la carita dulce de Linda... embarazada?

Está guapa, ¿verdad?

Pues a continuación os voy a poner algunas fotitos de sus preciosos cachorros para ir comentándolas. Agarraos... y preparad una servilleta porque se os va a caer la baba!!.

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¿Los véis bien? ¿A que son guapos?

Linda tuvo de su primera camada, 5 gatitos:
4 negritos como ella y una gatita gris como su padre, Criss.

Sus futuros dueños, la llamaron "Duquesa". Precioso nombre.
Aquí tenéis una foto de ella de mayor:

Físicamente se parecía a su padre, pero los ojos eran enteramente los de Linda. Dorados como el oro.

De los 4 gatitos negros, a uno lo llamé Duncan. Por entonces yo veía la serie de "Los Inmortales" y me encataba el protagonista. Se llamaba "Duncan Macclaud" - lo siento, pero no sé cómo se escribe el nombre!-.

Este es Duncan

Y este es Duncan con otro de sus hermanitos. Yo no me cansaba de hacerles fotos!

De entre los 4 gatitos negros, una gatita nació la última. La llamamos "Cristine", y era un poquito asmática. Temimos que nadie la quisiera por su problema, pero fue una de las primeras que se llevaron.

Esta es ella:

Claro, ¿cómo podía nadie resistirse a esa carita?. Con lo tierna que es...

Tener esta camada en casa fue maravilloso. Linda se portó como una madre estupenda, y no dejaba a sus cachorros ni a sol ni a sombra. Algunas veces, sin perder su instinto gatuno, Linda cogía algún pequeñín y lo escondía por los rincones de la casa. Entonces, nosotros escuchábamos sus pequeñines "miaus" y rescatábamos a estas bolitas que todavía no sabían andar.

Trastadas a parte de Linda, tuvimos mucha suerte porque cayeron en buenas manos todos los gatitos y mucha gente fue muy feliz. Con algunos mantuvimos el contacto telefónico durante mucho tiempo, para asegurarnos de que estaban bien, y por otro lado porque también había amigos entre ellos.

Esta, sin embargo, no fue la última camada de Linda. Pero... antes de que tuviera su segunda camada, alguien nos dio una sorpresa!.

Perla. (Podéis leer su historia en "La perfecta camada de Perla").

Linda está malita

Desde hace unos días, Linda ha comenzado a dejar de comer y ha adelgazado mucho. Al principio supusimos que era por el calor del verano y también debido a que ya tiene 15 años y tiene sus "baches". Ahora mismo, más que un bache, se está convirtiendo en una situación muy preocupante.

Mi madre lleva toda la semana de veterinarios y a parte de recetarnos vitaminas y decirnos "que es muy mayor", no han sabido orientarnos mucho más. Ayer mismo estuvimos con ella en el veterinario por la mañana, y nos dieron unas vitaminas alimenticias que las toman tanto perros como gatos. Se la dimos en cuanto llegamos a casa y ... a Linda le dan un asco tremendo. Tuvo arcadas y las vomitó.

Desde que fue al veterinario por la mañana, hasta por la noche, Linda no consintió en comer nada. Ni comida de gurumete picadita, ni hígado fresco, ni pescado hervido... nada. Sólo se levantava como podía a tomar un poco de leche.

Anoche me acordé de una situación distinta, pero que también nos llevó al extremo con uno de nuestros gatitos. El animalito no comía absolutamente nada y tenía encajadas las mandíbulas. Conseguimos que empezara a comer dándole un poquito de yogurt blanco en un jeringuilla. Se la introducíamos por un lateral de la boca y muy despacito le íbamos dando el líquido para que no se le cerrara el estómago y perdiera totalmente las ganas de vivir.

Así que llamé a mi madre y ella probó a darle un poco, de esta manera. Parece que se lo tomó, pero después le dio las vitaminas que nos había aconsejado la veterinaria y lo vomitó todo.

Esta mañana mi madre estaba muy preocupada por Linda y hasta mi hermano, que se había pasado por casa, la vio muy desmejorada. Viendo que mi madre no iba a comer nada, me fui con mi marido a encargar una ensalada tropical para los 4, y me fui a su casa para animarla un poco y ver qué más podíamos hacer.

Lo primero que he hecho al llegar a casa de mi madre ha sido lavarle el cuello a Linda, que lo tenía pringoso de vitaminas. La he cepillado con mucho cuidado porque está realmente anoréxica, se le marcan todos los huesitos, pobrecita. Y parece que ha reaccionado un poco porque se ha puesto a ronronear. Es más buena....

Luego mi madre y yo le hemos preparado una jeringuilla de actimel y se ha tomado 3. Le he limpiado la boquita y el cuello y la he vuelto a cepillar para que no se le quedara el pelo pegajoso. Después nos hemos puesto todos a comer, más animados de ver que no ha vomitado nada y que por lo menos tiene algo de líquido en el cuerpo.

A la hora y media, se me ha ocurrido prepararle un batido. Como no quiere comer, le he hervido el hígado y se lo he mezclado con un par de cucharadas de su latita de gurumet. Luego le he añadido actimel y se lo he batido todo. He cogido a Linda en brazos y entre mi madre y yo, se ha vuelto a tomar otras 3 jeringuillas. Esta vez, tiene algo de proteínas de la carne en el cuerpo. La he vuelto a asear y me la he llevado a la terraza para que le diera el sol y se le secara el pelito mojado.

Tanto mi madre como yo la vemos relativamente mejorada. Nos sigue con la mirada, y se mueve un poco más que ayer. También ha maullado y ronroneado, aunque todavía no se lava ella misma. Las últimas jeringuillas con la carne batida incluída, yo diría que incluso le han gustado de sabor. No ha tirado nada de su contenido y se veía menos forzada a tomárselas (creo que lo que no le gusta nada son las vitaminas).

Por el momento no podemos hacer mucho más. Mi madre va a darle este batido proteínico cada hora y media o dos horas, y mañana por la mañana llamará otra vez a la veterinaria. Quizás le den vitaminas inyectadas. Antibiótico antiinflamatorio de espectro general ya está tomando hace 7 días.

En fin...

Si se tiene que ir, por lo menos que no lo haga ni por deshidratación ni por inanición. Quizás sí que está ya viejita, y ella se esté abandonando, pero si está en nuestras manos hacer que ese paso sea menos duro para ella, pues así lo haremos.

Ojalá en unos días pueda contar que se encuentra mucho mejor y que ha recuperado su peso y su apetito. De momento, hoy me conformo con que haya "comido" y tenga un aspecto levemente mejor.

(En estas dos últimas 3 horas, mi madre me ha llamado 2 veces para decirme que le ha dado otras 6 jeringuillas en total del "batido". Linda se lo come con tranquilidad y entre toma y toma, duerme. Mi madre ya le está preparando otra buena cantidad para dársela por la noche y para mañana por la mañana. Me alegra que Linda esté respondiendo bien, aunque todavía es pronto para decir que va a salir de ésta)....

Linda no nos lo está poniendo fácil. Esta madrugada ha vomitado una buena cantidad de lo que había ingerido las últimas horas.
Mi madre la ve más decaída, no se mueve nada. Está dándole vueltas a si sería conveniente o no dormirla. Si se está muriendo de vejez, por mucho que intentemos que coma y si ella se niega a sobreponerse... ¿qué más podemos hacer?. .....

El martes por la mañana mi madre, mi marido y yo, la llevamos a la veterinaria. Teniendo todo el historial de linda desde que nació, y viendo que ha sido siempre una gata saludable, la veterninaria decidió darle una oportunidad. Su diagnóstico fue: Buena temperatura, levemente deshidratada, pulmones encharcados, corazón débil y riñones atrofiados por la falta de riego sanguíneo, sistema digestivo perfecto. Decidió darle un coktel de medicamentos para tratarle sobre todo el encharcamiento de los pulmones, y así permitir que su corazón latiera con más fuerza.

Sus recomendaciones fueron, alimentar a Linda, darle agua, si ella no bebía, cada 10 minutos unas gotitas en las encías... y esperar que hubiera una mejoría en 48 horas. Durante estos dos días no he actualizado este post, porque he estado en la casa de mi madre, ayudándola en los cuidados de Linda. No hemos visto una evolución clara.

Ella ha ido tomando lo que le hemos dado y agradecía los cuidados de limpieza, cariños, y de alimentación que le proporcionabamos. Pero la gata seguía débil. Su respiración seguía entrecortada, su negación a comer por ella misma seguía igual. Sólo era capaz de levantarse para hacer sus necesidades. Hoy es jueves por la mañana y se han cumplido las 48 horas.

Las llamadas telefónicas entre mi madre y yo no han parado en toda la semana. No han pasado más de dos horas sin que habláramos de ella y nos pusiéramos al día de cómo proceder. Hoy a estas horas ya he hablado con ella tres veces, y ella misma admite que la gata sigue exactamente igual que hace 48 horas. No ha respondido a la medicación, ni a las vitaminas inyectadas, ni a nuestros cuidados. Digamos que lo que hemos conseguido es que no empeorara, pero Linda es incapaz de vivir por ella misma. Sú única voluntad es buscar un rincón para morir...

Como dijimos, si en 48 horas no mejoraba, la veterinaria nos esperaba allí para dormir a Linda. Yo estoy ahora mismo en mi trabajo y no he podido despedirme de ella. Mi hermano a preferido que mi madre no pasara por el mal trago de dormirla y enterrarla, así que ha ido él, a las 12:30 de esta mañana. Tanto mi madre como yo, suponemos que nuestra querida Linda ya no está con nosotros. Mi hermano no llama; mi madre no quiere llamarlo aunque sabe lo que hay; yo no quiero llamar a mi madre para que no se me ponga a llorar por teléfono...

Es un mal día para todos. Esta tarde mi marido y yo iremos a casa de mi madre y estaremos con ella hasta que veamos que se siente más fuerte. Aunque estas procesiones van por dentro, y estoy segura de que cada uno de nosotros dará rienda suelta a su dolor cuando estemos en privado.

(Linda, hemos intentado todo por salvarte. Cómo decirte cuánto te queremos... )

Linda, una gata de angora muy hermosa




Linda y Perla entraron el mismo día por las puertas de la casa de mis padres, cuando yo tenía unos 15 o 16 años. Ambas venían en una cestita, con unos dos meses de edad. El por qué mi hermano decidió traerlas a nuestras vidas, es una historia con base en una tragedia. Sin embargo, prefiero contaros ahora lo que ocurrió desde que él entró en la tienda a comprarlas.

Ni que decir tiene, que cuando mi hermano vió a una bolita de pelo blanca, con sólo la naricita, las patitas y la cola teñidas de color café, se enamoró de ella. Al lado de ella, había una bolita negra. Tan redondita y tupida, que a penas se podía distinguir de una madeja de lana. Cuando abrió los ojos, color ambar, mi hermano quedó prendado también de ella. Era "lindísima".

No pudiendo decidir cuál de las dos comprar, las cogió a las dos y las metió en el coche de camino a casa.

Durante el trayecto, Perla comenzó a maullar de un modo bastante profundo. Como lo haría una gata en celo, y eso que sólo tenía un mes y pico como mucho. Mi hermano la miraba por el retrovisor, sorprendido de que una cosita tan pequeña pudiera tener un maullido tan profundo y dolorido. Linda, que estaba al lado, recicibió unos cuantos drechezos de Perla (pues hay que decir que tiene estilo de boxeadora!), que no podía dominar su miedo.

(Desconocemos si allí empezó a sembrarse una enemistad entre ellas, pero lo cierto es que desde entonces Perla se convirtió en la hembra dominante y fue la que repartió las tortas en casa de mis padres).


Mi cuñada y mi hermando, viendo lo que se nos avecinaba a la familia, estuvieron a punto de cambiar a Perla por comida para gatos!!. Tal era el escándalo que estaba formando detrás. Perla no dejaba de maullar y Linda no sabía dónde meterse intentando salir de la cesta. No sé qué santo les sugirió que no lo hicieran, y así fue como llegaron los 4, sanos y salvos a casa (Linda, con unos cuantos pelos menos, pobrecita).

Cuando entraron por las puertas, ambas gatitas tenían la carita de no haber roto un plato. Las dos nos miraron a mi madre y a mí, que estábamos estupefactas. ¿Pero qué eran esas bolitas peludas tan bonitas?. Madre mía!. Nos faltó tiempo para cogerlas y sobarlas. Aunque yo me decanté por coger a Linda.

(No hacía menos de un par de días, que una gatita siamesa como Perla, de tres meses, se había caído del balcón mientras jugaba. Su muerte nos dejó a todos muy mal y ver a Perla, tan parecida a ella y distinta a la vez, era algo que me costaba asimilar)

Mi madre, sabiendo lo que me ocurría, me acercó a Perla y ... automáticamente la rechacé. No podía ni tocarla!. Me habló entonces cariñosamente y ambas nos dirigimos a su habitación (yo iba ya como una madalena). Me dejó a Perla en la cama y se llevó a Linda en brazos, mientras le daba un montón de mimos. Perla, que me veía y escuchaba llorar, se acercó a mí y enterró sus patitas en mi pelo. Al segundo, estaba "amasándome" y mirándome muy fijamente. No sé qué nos pasó a ambas en ese instante, pero fue ese el momento en el que ELLA ME ELIGIO A MI COMO COMPAÑERA, y yo la acepté como una vida nueva, que también necesitaba mi protección. Desde entonces no nos hemos separado.



Linda, eligió a mi madre y a mi padre, y es actualmente la sombra de ambos. Tiene un carácter tímido, pero es muy cariñosa y con sólo tocarla ronronea. Le gusta dormir boca arriba y tiene unas poses de gatito de dibujos animados. A mí siempre me ha recordado a la gatita blanca que era la novia de "Isidoro". Creo que se llamaba "Sonia".

Linda hace las mismas posturas delicadas y femeninas que un dibujante estiloso le daría a una gata de angora. Sus ojos son impresionantemente vivos y luminosos. Su maullido es fino y delicado. Es una tragona de cuidado, y si no le quitas la comida de delante, se come la suya, la de Perla, la de Pelusa... y la del gato que tenga al lado.

Perla y Linda han conseguido vivir juntas durante muchos años, respetándose mutuamente, aunque con enfrentamientos por la dominación de la casa y los dueños. Desde que yo me mudé a mi propio piso, con mi marido y me traje a Perla, ambas han gozado de una mayor independencia y libertad.

Según mi madre, Linda es ahora la que "reparte el bacalao" en la casa y les pone las normas a los otros gatos. Desgraciadamente, con sus 15 años, está teniendo algunos problemas de salud últimamente.

Aquí os pongo algunas fotos de esta hermosa gata de angora, que es Linda. Veréis como se os cae la baba, y entendéis por qué mi hermano no pudo dejarla en la tienda.



¿No es preciosa?. ¿No parece que esté dibujada?. Tiene un perfil hermosísimo!. Y ese pelo tan suavito, esas patitas tan redonditas...

Mirad en esta última foto. Como dicen, vale más una foto que mil palabras. Y aquí se ve cómo saltan las chispas entre estas dos portentosas gatas. (Un detalle a tener en cuenta son las patas de Perla. ¿¿¿¿Pero qué hay en sus uñas????. Aquí se han repartido tortas!!).


...

Pero aún queda un tercer miembro de la casa... que contribuyó a complicar las relaciones gatunas. En otra anécdota hablaremos de él. Se llamaba "Criss" y era el gato más impresionante, bonachón y de personalidad más arrolladora que he conocido.

Encontrada en la calle

No todos los gatitos que se encuentran en la calle son callejeros. Esta preciosidad, tan parecida a nuestra querida Linda, a la que por ello llamamos "Linda 2", se la encontró mi madre en la calle hace unos años.

Como a todos los gatitos que han entrado en mi casa, que se han recogido en la calle, se le dió mucho cariño y mimitos. Pero en su caso y viendo que era de raza, pusimos en marcha un plan para encontrar a su verdadero propietario.

Como somos personas positivas y bien intencionadas, lo primero que se nos pasó por la cabeza fue que esta gatita pequeñita, se había escapado de su casa en un descuido en el que los dueños hubieran dejado la puerta abierta. La posibilidad de que después de comprar una gatita de raza, pudieran dejarla en la calle a conciencia, ni la contemplamos. Así que nos pusimos todos en acción.

Mi familia preguntó a amigos y a conocidos si habían oído algo acerca de una gatita persa negra perdida o noticia similar. Y yo por mi parte, me puse a hacer la labor más administrativa: Escaneé esta fotografía y la imprimí en decenas de folios blancos, con el número de teléfono de la casa de mi madre, repetido en vertical unas 25 veces (para que las personas pudieran arrancarlo).

Después, me dí una vuelta por toda Marbella y colgé carteles por todas las zonas, en las farolas, en las paradas de autobús, en las cabinas telefónicas, e incluso dejé su foto en farmacias,herboristerías, peluquerias... cualquier tienda abierta que me permitira dejarla en su puerta. Incluso, recuerdo haberla colgado en las tiendas de los "chinos"; Esas que venden artículos al modo de las tiendas de "todo a 1 euros", pero un poco mas caro.

Así que teníamos Marbella plagada de fotografías de Linda2, y a mi madre haciendo de relaciones públicas, preguntando por todas partes. También colgó uno de los carterles en el gimnasio al que iba ella.

Pasaba el tiempo y no recibíamos llamadas. Los servicios de limpieza comenzaron a arrancar los carteles y las paradas de autobuses ya no tenían los carteles de Linda2.

Nosotros estábamos preocupados porque habíamos extendido una red de búsqueda bastante grande y nadie llamaba.

Después de unos días, empezamos a preguntarnos si el dueño aparecería. Si realmente esta gatita se había escapado, si alguien tenía intención de encontrarla. Era imposible caminar por Marbella y no ver un sólo cartel....

Hubo un debate en mi casa y empezó a pensarse en la posibilidad de dar la gatita a alguien que estuviera interesado en ella, aunque no fuera su genuíno dueño. La mejor solución era buscar a algún amigo, conocido nuestros o persona con la que pudiéramos estar en contacto permanente, por si acaso aparecía su propietario.

Linda2 estuvo con nosotros casi un mes. Nosotros no podíamos tener más gatitos en casa. Y esta vez fue una de mis cuñadas, que le comentó nuestro problema a una clienta suya a la que conocía desde hacía tiempo y la señora estuvo encantada de recoger la gatita en su casa y darle todo el cariño del mundo. Estaba advertida de que podía aparecer el dueño, y tendría que desprenderse de ella si nos llamaban, pero no sabemos si fue por fortuna o por desgracia... que nunca llamó nadie preguntando por ella.

La señora se quedó la gatita y nos llamaba (sobre todo a mi cuñada) para contarle cómo estaba Linda2: Jugaba, saltaba, comía bien y era una gatita feliz. (No recuerdo cómo la llamó, pero seguro que le cambió el nombre http://miau.blogspot.es/admin/archivos/redface.gif ).

Como la vida real, dista mucho de tener finales ideales, no sabemos si hicimos o no lo suficiente para encontrar a su verdadero dueño, o si hubiera sido lo mejor para ella volver con él. Pero sí sabemos que le buscamos la mejor vida alternativa, con una buena persona que la acogió en su casa y le dió su cariño, alimento y un techo.

Linda encontró un hogar en el que era querida y para nosotros ese fue, a todas luces, un final feliz. (O más bien... ¡¡un comienzo feliz!!). http://miau.blogspot.es/admin/archivos/rolleyes.gif

Cris y sus juguetes

Hace ya tiempo que se nos fue Cris, pero su caracter jugueton, travieso, independiente, cazador, ladrón... han dado lugar a más de una anécdota que hoy día siguen volviendo a nuestros recuerdos.

Ayer, precisamente, rememorando viejos momentos, mi mujer y yo recordamos un caso en particular que ocurrió en casa de mi suegra, donde Cris vivió toda su vida.

El caso es que estaba toda la familia reunida en el salón, charlando de cosas diversas, riéndose, cuando de pronto comenzaron a venir ruidos de la cocina. No les dieron mucha importancia porque, habiendo en aquel momento cinco gatos en casa, el que alguno estuviera jugando o moviendo cosas de sitio era lo más normal del mundo.

Sin embargo, aquel ruido persistía, una y otra vez. Era una especie de "plof". Se producía un silencio de unos segundos o un minuto, y luego se repetía el "plof".

Mi suegra acabó por escamarse del ruido y acudió a investigar a la cocina. En la encimera de mármol estaba sentado Cris, con sus ojos y su expresión entre divertida y curiosa. Junto a él habían diversas cosas que mi suegra había traído de la compra, y una de estas era un cartón de huevos de los grandes clásicos que tienen en las tiendas, que se apilan unos sobre otros. Bueno, pues Cris había estado extrayendo los huevos uno tras otro con la patita, haciéndolos rodar por la encimera, y viendo como se estrellaban en el suelo.

Mi suegra lanzó una exclamación de asombro, sorpresa y enfado cuando vio todo aquello, pero por toda respuesta, Cris cogió otro huevo y lo añadió a la tortilla del suelo, mientras la miraba como si dijera: "Mira, mira lo que he aprendido a hacer"

La familia se rió mucho. La verdad es que Cris era así: explorador por excelencia, siempre buscando nuevas cosas, nuevos juguetes... o juegos.

Merlín

Hace más de 15 años, aproximadamente cuando yo tenía 12 años, mi familia estaba en pleno proceso de traslado.

Nosotros vivíamos entonces en Barcelona y nos mudábamos a Marbella a vivir. Yo terminaba el colegio y empezaba el instituto en Septiembre. Michú todavía vivía -mi primer gatito-, y junto con Yenny, nuestra perrita de raza caniche, y un loro al que mi abuela llamó "Julio Iglesias" -podéis imaginar por qué... -, eran los únicos animales que iban a sumarse al traslado.

Ese año fue caótico, familiarmente hablando. La casa que teníamos en venta en Barcelona, estaba en proceso de ser comprada, y por otro lado, mis padres estaban finalizando de comprar el piso en el que ahora viven mis padres y mi abuela -y al que nos trasladamos todos en a vivir entonces-.

La cuestión es que estábamos allí, con la casa para firmar los papeles de la venta. Sin un sólo mueble, sólo el frío suelo de mármol. Faltaba un día para hacer la transacción y estábamos todos nerviosos. En unas horas ya no habría nada que nos atara a aquel lugar, a parte de nuestros sentimientos.

Fue por la mañana, cuando dos niños de no más de 10 años, aparecieron detrás de nuestra valla, con este fabuloso gato blanco de pelo semi largo en los brazos.

- ¿Lo queréis? – dijeron.


Mi familia se preguntaba incrédula si había oído bien.

- Nosotros no podemos quedárnoslos -dijimos-. Nos vamos mañana de aquí. Pero, ¿es vuestro ese gato?

- Sí. Nuestra madre no lo quiere en casa y tenemos que darlo – aseguraron los pequeños.

Mi cuñada se acercó a la valla y miró al gato de arriba abajo. ¡Qué pena que semejante gato lo echaran de la casa! Desde luego, era un gato de raza, parecido físicamente a un Van Turco; Todo blanco y con los ojos azules. El rabo era frondoso, como un plumero.

- Pero es un gato adulto!. Echará de menos a sus amos! – dijo más o menos mi cuñada.

Los niños se encogieron de hombros. Ellos no entendían nada. Sólo que su madre había dicho que ya no lo quería en casa y que tenían que deshacerse de él.

Efectivamente, el animalito era un gato de aproximadamente un año, joven pero ya desarrollado. Se le veía desconfiado, y quizás asustado por estar en la calle escuchando pasar a los coches a su alrededor.

Mi cuñada nos habló, diciéndonos que le daba pena del gato y que no le gustaría que un animal tan hermoso como ese acabara en cualquier sitio. Que posiblemente, por ser ya adulto, lo tendrían un par de meses en alguna casa y volvería otra vez a la calle.

Mi hermano, el marido de mi cuñada, miró el gato y le dijo que si ella quería él no tenía problemas. Por entonces, no tenían ningún animalito.

Los niños dieron a mi cuñada el gato pasándolo por encima de la valla… y ahí que entró a formar parte de nuestra familia instantáneamente!.

El animalito estaba asustado. Nosotros no sabíamos cómo proporcionarle un lugar confortable y seguro en estas condiciones. Por la noche, mi madre extendió varios edredones en el suelo (teníamos todo empaquetado para partir), y pusimos al gatito con nosotros a dormir.

Por la mañana, nos había dejado un regalito en el edredón. Un hermoso pipi.

Cuando la venta finalizó y ya nos podíamos ir, nos metimos en los coches -jaula de loro incluída-, y yo y mi cuñada fuimos las “afortunadas” de ir sujetando y calmando al gatito durante el viaje… y no unos metros, sino… 1.500 kilómetros!!!.

Durante el camino parábamos a comer y cuando volvíamos al coche, le traíamos jamón york, carne, pescadito…etc.

Un vicio que cogió –mea culpa-, fue el gusto por las aceitunas!. No sé cómo fue, pero me di cuenta de que le encantaban y se comía una tras otra, hechas cachitos. Tanto le gustaban que ya le comprábamos mortadela con aceitunas, y la devoraba. Mi madre se desternillaba de risa al verlo comer.

El camino fue largo y yo todavía me acuerdo de lo especial que fue aquella ocasión. No sé si fue entonces o ya en su casa nueva, donde decidimos llamarlo “Merlín”, como al mago.

Merlín, fue un gato sumamente independiente. No le gustaba que lo cogieran en brazos mucho tiempo. Era muy limpio y su mirada era la de un gato inteligente, que había visto muchas cosas.

Mi hermano y mi cuñada vivieron con él bastante tiempo. Quiso la vida que un día un perro entrara en el jardín de la casa y los dos se enzarzaran en una pelea. El gato salió con la pata de atrás herida, pero no era grave. Lo llevamos al veterinario y lo curaron.

Sin embargo, a veces las cosas se complican y así le sucedió al pobre Merlín. La herida no sanó bien, y debido a algún microbio que le transmitió el perro, la herida se infectó y por muchas inyecciones antibióticas que le pusieron, la veterinaria no logró que la infección no le pasara a la sangre.

Estuvimos con él hasta el último momento, agarrándole las patitas para darle calor.

Aunque Merlín no fue un gato criado en mi casa, ni caracterizado por ser excesivamente cariñoso, dejó una huella honda en todos nosotros, en especial en mi cuñada y mi hermano.

A pesar de que sabemos que lo bonito y lo feo es todo una cuestión subjetiva muy marcada por los sentimientos de la persona, mi hermano sigue diciendo que no ha visto jamás un gato tan bello como él.

Y ciertamente, Merlín era un gato muy hermoso y especial.